Sobre el diseño inteligente y la complejidad irreducible.
Cuando se piensa en la estructura de un ojo, con todas sus partes coordinadas entre si para lograr la visión. No es posible imaginar que todos estos elementos hayan evolucionado por separado para llegar al conjunto final. Un ojo incompleto sería un ojo inútil y si cada elemento se alcanzase con miles de años de selección natural ¿qué probabilidad habría de que uno por uno llegasen a formar un conjunto armónico y eficiente de modo casual?
Esta misma dificultad se la planteó el propio Darwin en su célebre libro "El Origen de las Especies", la Biblia de los evolucionistas.
que el ojo, con todas sus inimitables disposiciones para acomodar el foco
a diferentes distancias, para admitir cantidad variable de luz y para la
corrección de las aberraciones esférica y cromática, pudo haberse formado
por selección natural.
(Feddbooks, El Origen de las Especies, Charles Darwin, Traducción de Antonio de Zulueta).
Para poder superar esta dificultad el autor del libro nos dice:
Cuando se dijo por vez primera que el Sol estaba quieto y la tierra giraba a su alrededor, el sentido común de la humanidad declaró falsa esta doctrina; pero el antiguo adagio de vox populi, vox Dei, como sabe todo filósofo, no puede admitirse en la ciencia. La razón me dice que si se puede demostrar que existen muchas gradaciones, desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo complejo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea.
Es interesante que después de esta afirmación no aporta ninguna prueba real de lo que le dice "su razón", porque la mía me dice que un ojo a medio formar no puede representar ninguna ventaja para la supervivencia del más apto. Además es muy significativo el ejemplo que pone; si podemos saltarnos el sentido común para aceptar el heliocentrismo ¿por qué no para aceptar que unas especies se derivan de otras a través de la selección natural?. Es cierto que no se ven por ninguna parte los seres intermedios, todo son ejemplares terminados totalmente, pero tampoco nadie ha podido demostrar el movimiento de la Tierra, ni sentirlo, ni verlo y se acepta comunmente. Así pues, adelante con los faroles.
Sin embargo la belleza, el orden, la armonía y la inmensa variedad de objetos, flora y fauna naturales nos indican la grandeza del diseñador que ha originado todo. Para terminar adjunto un video de Edith Flat Earth:

Se necesita mucha más fe para creer a Darwin que para creer en lo que dice la Biblia.
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